Visión

Estándar

VISIÓN

Fue en una tarde fría y pálida de otoño,
cansado caminaba sin nada en que pensar,
y entonces la vi a ella, igual que a su retoño,
llevando aquella alada blancura singular.

No sé si estaba muerto o andaba moribundo,
o simplemente estaba dañada su salud,
pero logró impactarme tan sólo en un segundo
perdido entre las sombras de aquella multitud.

El gesto de esa niña con la mirada triste
buscando en torno suya alguna compasión,
la lágrima furtiva pensando que no existe
y aquel abrazo tierno rompió mi corazón.

Dios quiera que ese blanco tesoro que proteges
con todo tu cariño se pueda reanimar,
para que sobre el plácido azul donde lo dejes
con su figura esbelta nos vuelva a interrogar.

Jesús María Bustelo Acevedo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s