Los Perroflautas

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LOS PERROFLAUTAS

¿Qué culpa tendrán los perros?
¿Qué culpa tendrán las flautas?
¡Con lo fieles que son ellos
y con lo bien que ellas cantan!

Si ellos son todo nobleza,
si ellas bendicen las almas;
si los perros no se quejan
de los hombres que les ladran.

Si ellas sólo suenan mal
en quien no sabe tocarlas;
si ellos van donde tú vas,
y si les dejas, te aguardan.

Ellos no oprimen los pueblos,
ellas no agreden ni matan…
¿Qué culpa tendrán los perros?
¿Qué culpa tendrán las flautas?

Jesús María Bustelo Acevedo

Japón

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JAPÓN

Allá la primavera
ostenta los colores
que tienen en sus sueños
los bellos corazones;
y cuando en los cerezos
aparecen las flores
simulan ramilletes
de hermosas oraciones…
Los viejos samuráis
aún viven en las nobles
arrugas del anciano
y en las viejas canciones…
Y las nuevas corbatas
negras como la noche
no dan sombra a los bellos
kimonos de colores.
Allá en un mismo barrio
se escucha el karaoke
o el canto del Sensei
con sus meditaciones,
y levantan sus alas
sobre sus tradiciones
en sueños de origami
las almas de los jóvenes;
allá un verso infinito
es un pequeño brote
y en un escueto haiku
cabe un jardín enorme…
A veces por la mano
de la Tierra o del hombre
todo se viene abajo…
Mas aguardan que asome
de nuevo victorioso
allá en el horizonte
el Sol de su bandera
y de sus sueños nobles.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Viva la República!

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¡VIVA LA REPÚBLICA!

Acabo de fundar una República
con sólo un habitante;
no nos será difícil alcanzar
un consenso que a todos nos agrade,
aunque hemos decidido que las normas
no nos importa a nadie:
¡que se queden los reyes con las leyes
y nosotros con nuestras libertades!
Confiamos en nuestra condición:
somos humanos pero somos ángeles
(los ángeles son pájaros eternos
que dibujan sonrisas en el aire
de los sueños más bellos
que por soñarlos ya son realidades);
hablamos con palabras, con silencios
y en un idioma que no entiende nadie
que no llene de amor su corazón;
decidimos llamarle
así: República del Infinito
y asegurarnos que jamás acabe;
si entiendes nuestro idioma, no lo dudes:
en nuestras tierras puedes exiliarte;
aquí las puertas siempre están abiertas,
no hay fronteras ni cárceles,
y no hay nada nocivo a la existencia,
tan sólo la inocencia de los ángeles.
Si te gusta, ve haciendo las maletas,
o te vienes mejor sin equipaje;
no hace falta siquiera que renuncies
a la patria querida de tus padres…
Nuestra República del Infinito
no compite con nada ni con nadie;
aquí hay trabajo (¡y mucho!) para todos,
y aunque no hay ley jamás habrá ilegales,
puesto que es bienvenido hasta el más pobre
y el que nunca viaje…
Si no puedes venir, también estamos
contigo en todos lados, ya lo sabes,
¡que aunque nuestra República es pacífica
con amor esperamos conquistarte!

Jesús María Bustelo Acevedo

Poesías Nuestras

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POESÍAS NUESTRAS

Poesías nuestras, nuestras poesías,
esas que se escriben con el corazón,
con las que se expresan tantas alegrías,
algún desengaño o aquella pasión…

Versos que nos hablan de amores que fueron,
que son y que han sido, o están por venir;
palabras que dicen, dirán y dijeron
lo que las palabras no pueden decir.

Versos para aquellos que alzaron sus alas
al sueño perenne o a un mundo mejor,
tras dar a los suyos, en buenas y en malas,
sus vidas enteras y todo su amor.

Versos que se ríen, versos que se quejan,
versos transparentes, versos con disfraz,
versos que te acercan, versos que te alejan,
versos guerrilleros y versos de paz.

Versos con palabras y versos ausentes
que quedan dormidos en el corazón,
que nunca se escriben y se hacen presentes
en una caricia o en una oración.

Versos para aquellos ángeles sin vuelo
que son celestiales y viven aquí,
y de los que cierto Poeta del Cielo
dijera: “dejad que se acerquen a mí”.

Versos del futuro, pasado o presente,
versos con pimienta y versos con miel,
trozos que del alma se van de repente
y quedan conversos en tinta y papel.

Poesías nuestras, nuestras poesías,
esas que se escriben con el corazón,
que cantan con penas o con alegrías
sus propias razones o su sinrazón.

Jesús María Bustelo Acevedo

Mis Versos

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MIS VERSOS

Yo soy un hombre sincero
de donde nace la guasa,
donde el duende y el salero
tienen casa.

Allá el tiempo se ha parado
y el espacio es infinito,
allá todo se ha tornado
más bonito.

Y una copla, torpe o sabia,
le da fuego a su alegría,
aunque quede tanta rabia
todavía.

Allá el Sol, con un abrazo,
se retira a descansar
y se duerme en el regazo
de la mar.

Luego, cada amanecer
cicatriza tus heridas,
y las lágrimas de ayer
las olvidas.

Que no hay rimas tan hermosas
como el hecho de vivir,
aunque queden tantas cosas
por decir.

Y no hay canto con más brío
ni verdad más prometida
que ese propio desafío
de tu vida.

Yo también quisiera, empero,
como el gran José Martí,
dejar los versos que quiero
por ahí.

Los versos que ven mis ojos,
campechanos y sencillos,
versos azules y rojos
y amarillos.

Y de todos los colores,
y sin trampa, sin engaño,
que las rimas y las flores
no hacen daño.

Versos simples, sin espuelas,
ni amargura ni dolor,
sin milicias, sin escuelas,
sólo amor.

Antes que el río a la calma
de la mar vaya a morir,
quiero mis versos del alma
compartir.

Jesús María Bustelo Acevedo­­